ANPE Aragón muestra su respaldo a la preocupación expresada por los profesionales de la orientación educativa durante el mes de marzo ante el incremento de casos en los centros, cada vez más complejos y vinculados en muchos casos a la salud mental, lo que está generando una clara sobrecarga en estos servicios.
En coherencia con su línea de trabajo, ANPE Aragón insiste en la necesidad de reforzar las plantillas, reducir la burocracia y mejorar la estabilidad de los profesionales, con el objetivo de garantizar una adecuada atención a la diversidad, impulsar la prevención y mejorar la coordinación en los centros educativos.
Según las demandas del colectivo, los orientadores advierten de que el aumento del alumnado con necesidades específicas y la complejidad de las situaciones desbordan los recursos actuales, alejados de la ratio recomendada por la Unesco —un profesional por cada 250 alumnos—, situación que no es exclusiva de Aragón, ya que en España la ratio de orientadores se sitúa muy alejada de la recomendada por la Unesco, alcanzando en muchos casos cifras de entre 700 y 1.000 estudiantes por orientador.
Los Orientadores, pero también todos nuestros compañeros docentes, denunciamos además la falta de tiempo para la prevención, la adecuada coordinación docente y el acompañamiento al alumnado y sus familias, así como el impacto de la burocracia y la insuficiencia de personal para desarrollar programas y actuaciones clave.
Las Administraciones tienen que tomar conciencia del problema: los docentes no son un funcionariado subalterno o de segunda, sino un servicio esencial, atendido por magníficos profesionales. Hay que poner en valor lo que es realmente valioso: EL VALOR DE LA PROFESIÓN DOCENTE.


