El colegio Casal Carrillo convierte cada año sus aulas en platós de cine y su gimnasio en una auténtica alfombra roja. Una gala de los Óscar muy particular, cargada de creatividad, pedagogía e innovación, que celebra ya su sexta edición premiando el talento de su alumnado y la implicación de toda la comunidad educativa
San Fernando se disfraza de Hollywood por un día gracias al CEIP Casal Carrillo, que celebra su ya consolidada gala de los Óscar educativos. Esta original ceremonia premia cada año la creatividad y el esfuerzo del alumnado y profesorado que, cámara en mano, convierte la enseñanza en una experiencia cinematográfica inolvidable.

Los estudiantes, dirigidos por sus tutores, escriben guiones, interpretan papeles, diseñan vestuarios y escenografías, y graban y editan cortometrajes de hasta cuatro minutos. Algunas producciones son originales; otras, adaptan escenas de películas o crean divertidos anuncios. Todo ello sirve de excusa para trabajar competencias clave como la lectoescritura, la digital, la creatividad, el emprendimiento o la cooperación, en un proyecto interdisciplinar y transversal.
Pero la magia no está solo en la pantalla. Ese día, el colegio se transforma: alfombra roja, vestidos de gala, cámaras, focos y padres convertidos en improvisados reporteros que entrevistan a los pequeños cineastas en diferentes photocalls. Las aulas se decoran como auténticos camerinos de estrellas, con nombres como Elsa, Hulk o Ariel en las puertas, mientras que el gimnasio se convierte en una gran sala de proyección ambientada con todo lujo de detalles: taquillas de cine, figuras de cámaras, carteles de los cortos y hasta un rincón de palomitas.
“Ese día, el colegio se transforma: alfombra roja, vestidos de gala, cámaras, focos y padres convertidos en improvisados reporteros que entrevistan a los pequeños cineastas”
La gala cuenta con un jurado que premia las mejores producciones en categorías como guion, montaje, interpretación, banda sonora, dirección de arte o corto revelación, otorgando las estatuillas doradas con la esperada frase: “And the winner is…”.
Entre los asistentes, autoridades educativas y locales, artistas gaditanos y, sobre todo, una comunidad escolar que demuestra que la educación también puede ser una experiencia de película. Porque aquí, aprender es un arte… y el arte, una forma de enseñar. ¿Y el resultado? Estrellas por un día, pero con aprendizajes para toda la vida.







