Como cada mes de septiembre, los docentes vuelven a las aulas con ganas e ilusión renovadas de cara al nuevo curso escolar.
Sin embargo, la situación en los centros educativos sigue siendo compleja y la relación docente-discente en el desarrollo del proceso de enseñanza-aprendizaje se ve ensombrecida por factores estresantes a los que las Administraciones educativas siguen sin dar respuesta, como el exceso de burocracia, las altas ratios, problemas de convivencia, escasez de recursos para atender adecuadamente a nuestro alumnado, falta de dignificación de la profesión docentes y exceso de responsabilidad ante las nuevas demandas del alumnado, así como horarios lectivos demasiado extensos.

Todos estos factores estresantes repercuten negativamente sobre la salud docente, de ahí que desde el servicio del Defensor del Profesor nos encontremos con un elevado porcentaje de docente que padecen estrés, ansiedad e incluso depresión, lo que aumenta, por consiguiente, el índice de bajas relacionadas con estas afecciones, mientras la Administración continúa sin considerarlas enfermedades profesionales y sin establecer medidas dirigidas a prevenir estas situaciones y mejorar el bienestar de los docentes.
Desde ANPE, seguimos poniendo a disposición de los docentes el servicio del Defensor del Profesor a pie de aula, así como dando publicidad a medidas que pueden prevenir enfermedades o mejorar nuestra salud a través de nuestro decálogo sobre salud mental y exigiendo a las Administraciones públicas que establezcan un plan de prevención de enfermedades relacionadas con la salud mental, que estas sean reconocidas como enfermedades profesionales, y que se reduzcan los factores estresantes en el contexto educativo, contribuyendo así a la mejora de la educación pública.


