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ANPE Galicia valora el inicio del curso en relación al acuerdo de mejoras

La progresiva reducción del número de alumnos de los últimos años supondría el cierre de decenas e incluso cientos de aulas curso por curso. Sin embargo, esta tendencia, se ha visto frenada totalmente con la entrada en vigencia del Acuerdo. De hecho aún habiendo mucho menos alumnado tenemos más profesorado en el conjunto de la Enseñanza no universitaria. También se han ido reduciendo progresivamente ratios y burocracia. Con todo quedan compromisos pendientes que lucharemos sindicalmente para que se vean ejecutados.

Nuestro balance es sereno y constructivo: reconocemos avances que ya se notan en los centros educativos, pero también señalamos compromisos que siguen aún pendientes de ejecución en su totalidad.

Este nuevo curso se inicia con un descenso de alumnado similar al ritmo de descenso de los años anteriores, en torno a 4.000 alumnos, pasando de 175.506 alumnos en las etapas de educación infantil y primaria a inicios del curso pasado a 171.342 en el actual, por tanto un descenso de 4.167 alumnos.

Desde la firma del Acuerdo sobre medidas de mejora del sistema educativo en octubre de 2023, el descenso del alumnado de educación infantil y primaria fue de 8.156 personas.

Este descenso de alumnado, antes de la entrada en vigor del Acuerdo, significaba año tras año el cierre de decenas e incluso centenas de aulas.

De hecho, en los tres años anteriores a la entrada en vigencia del Acuerdo, el número de aulas suprimidas ascendió a un total de 239, lo que supuso una destrucción de puestos de trabajo de hasta 334 docentes.

Sin embargo, esta tendencia, como ha decíamos el curso pasado, se ha frenado totalmente con la entrada en vigor del Acuerdo.

De esta forma, en los dos últimos cursos, no solamente no se cierra aulas, sino que se crean nuevas de carácter estructural, sobre todo en Educación Primaria y Educación Especial, dando lugar a la creación de hasta 23 puestos de trabajo de carácter definitivo.

Es decir, con mucho menos alumnado, tenemos más profesorado en el conjunto de la enseñanza no universitaria gallega, por lo que el Acuerdo ha roto la tendencia al cierre de cientos de aulas y la supresión de cientos de puestos de trabajo de los cursos anteriores.

Según las cifras comunicadas por la Consellería de Educación, el Acuerdo además ha posibilitado que se salvaran del cierre hasta 414 aulas desde la entrada en vigencia del Acuerdo: 222 en el curso 2024/2025 y 192 en el curso 2025/2026. A esto habría que sumar hasta 73 desdobles este último curso, lo que supone alrededor de 500 aulas más.

En cuanto al profesorado, ya comprobamos que el balance del profesorado definitivo resulta positivo desde la entrada en vigor del Acuerdo.

En lo relativo al profesorado provisional, los datos extraídos del Concurso de Adjudicación de Destinos Provisionales muestran también cifras positivas desde la entrada en vigor del Acuerdo. Así en el curso 2025/2026 hay un total de 126 docentes de infantil y primaria más que en el curso anterior y hasta 176 docentes más que en el 2023/2024, cuando se firmó el Acuerdo.

En cuanto a datos totales de profesorado, las cifras proporcionadas por la Consellería de Educación reflejan un saldo positivo de 656 docentes más desde que entró en vigor el Acuerdo, pasando de 31.100 a 31.756 docentes.

Otra de las bases del Acuerdo era la reducción progresiva de las ratios. En este punto queremos destacar que al inicio del pasado curso existieron graves problemas de coordinación a la hora de solicitar y asignar docentes a centros educativos tanto a través del CADP como en los llamamientos del mes de septiembre.

Sin embargo, el inicio del presente curso escolar se ha desarrollado con una fluidez notable, un hecho que atribuimos al trabajo riguroso y colaborativo de la comisión de seguimiento del Acuerdo. Dicha comisión, compuesta por las organizaciones sindicales firmantes y la propia Consellería, ha resultado fundamental para resolver de forma proactiva un gran número de posibles incidencias antes de que llegasen a materializarse.

Con todo, y tal y como es ya público, mantenemos discrepancias y un proceso judicial abierto con la Consellería debido a la aplicación de la Ley 5/2024 de medidas fiscales y administrativas que provoca que este curso se esté retrasando la aplicación de las ratios del Acuerdo de agrupamientos del año 2009 o situaciones surrealistas como que la ratio de un grupo mezclado de primero y segundo de primaria sea de 14, mientras que en caso de incluirse también alumnado de tercero curso, la ratio sea de 18.

Otra de las patas del Acuerdo es la reducción de la burocracia y, en esta vía, llevamos dos años exigiendo a la Administración la creación de un plan para la reducción de la burocracia y colaborando en su elaboración final, hasta el punto de ser presentado el pasado mes de julio.

El plan presenta un gran conjunto de acciones de simplificación y modernización de un sistema educativo demasiado complejo y obsoleto en algunos aspectos, innovadoras en la incorporación de ciertas tecnologías como la firma digital o la inteligencia artificial, y transversal puesto que afectará al alumnado, a docentes, a equipos directivos, a la inspección educativa y al propio trabajo de la Consellería.

Algunos de los primeros pasos en este camino de la reducción de la burocracia anunciados por la Consellería son:

  • La revisión y simplificación general de procedimientos administrativos que sustentan el sistema educativo gallego, ya que sin esta actuación previa, simplemente pasaríamos de un problema en papel a tener un problema digitalizado.
  • La informatización del llamamiento de sustitutos mediante una aplicación, que una vez pasado el inicio del curso, pretende ponerse en marcha en el primer trimestre y que requerirá una actualización del “Acuerdo de personal interino y sustituto”.
  • La modernización de los departamentos de orientación mediante la simplificación de sus procedimientos, la digitalización de protocolos, la incorporación de la firma digital, etc.
  • La actualización de la aplicación PROENS para la elaboración simplificada de las programaciones didácticas en la Formación Profesional, una etapa que se encuentra inmersa en un profundo y completo cambio normativo a nivel estatal y autonómico.

El proceso de implantación de estas medidas y de las demás recogidas en el Plan de reducción de la burocracia exigen un gran esfuerzo de adaptación a los cambios por parte de todas y todos, y por nuestra parte, el trabajo sostenido durante los próximos años para garantizar que se avance gradualmente en estas cuestiones y que se escuchen las demandas e sugerencias de toda la comunidad educativa.

Tal y como recoge el texto del Acuerdo, determinadas cuestiones quedaban pendientes de desarrollo y aplicación en cursos sucesivos.

Ahora estamos en ese momento. En el momento de exigir que sigamos avanzando:

  • La bajada de horario lectivo a las 18 horas para el profesorado de Secundaria, Bachillerato, Formación Profesional, Escuelas Oficiales de Idiomas, etc.
  • La aplicación de las ratios máximas fijadas en el Acuerdo para Secundaria y Bachillerato, que deben pasar a ser de 25 y 30 respectivamente. Paralelamente a esto, debe aplicarse de manera inmediata el cómputo doble y triple de alumnado con necesidades en estas etapas, tal y como se recogen en el texto del Acuerdo.

Trabajamos duro para conseguir que la aplicación de este Acuerdo saliese adelante, incluso teniendo en contra a organizaciones sindicales que negaron en los centros educativos los avances que finalmente se consiguieron y que pretenden volver al profesorado en contra del único Acuerdo que ha alcanzado mejoras reales en muchos años.

Queda mucho trabajo por hacer y no vamos a bajar los brazos hasta conseguir el desarrollo íntegro del Acuerdo. Y si la situación no responde a las expectativas que tenemos, nos movilizaremos, e iremos a la huelga el tiempo que haga falta, pero ese es un recurso, no el camino.

Y llegados a este punto, lo haremos tal y como anunciamos a finales del curso pasado, abriéndonos a un frente amplio de unidad de acción y que represente a toda la comunidad educativa. Lo contrario de esto supondría actuar de forma individualista, sin estrategia ni un rumbo claro y buscando rédito a un año vista de las elecciones sindicales en lugar de haber trabajado duramente desde al año 2022 en el que se celebraron las últimas.

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