Inicio_ANPE 631 Septiembre-Octubre 2026Resultados PISA en País Vasco y reivindicaciones de ANPE

Resultados PISA en País Vasco y reivindicaciones de ANPE

Los últimos datos del informe PISA sitúan al País Vasco a la cola de España en comprensión lectora, con un deterioro especialmente acusado desde 2012 y una brecha muy marcada según la lengua en que se realiza la prueba.

En paralelo, ANPE mantiene un conjunto de reivindicaciones estructurales dirigidas a mejorar las condiciones docentes, la inversión educativa y la estabilidad del sistema, que considera claves para revertir tendencias negativas como la reflejada en estas pruebas internacionales.

Qué dicen los últimos resultados PISA en Euskadi

En la edición más reciente, el alumnado vasco aparece por detrás de la mayoría de comunidades en Lectura, solo por delante de Ceuta y Melilla, y con la peor trayectoria europea de caída en comprensión lectora desde 2012 hasta 2025.

Existe una brecha de hasta 74 puntos (equivalente a varios cursos académicos) entre estudiantes castellanohablantes que hacen la prueba en castellano y quienes la hacen en euskera; los primeros alcanzan 465 puntos en Lectura (cuarta posición estatal), mientras que los segundos caen a 391.

El retroceso es generalizado: los castellanohablantes que se examinan en euskera perdieron 41 puntos entre 2022 y 2025 en Lectura, muy por encima de la caída de España (−23) y la OCDE (−15).

También hay señales preocupantes en otros grupos: los estudiantes con euskera como lengua familiar que se examinan en euskera (perfil socioeconómico más alto) bajaron 40 puntos en el mismo periodo.

Además, se ha invertido la proporción de lenguas de examen: en 2025, el 66,5% del alumnado vasco realizó PISA en euskera frente al 33,5% en castellano, lo que amplifica el peso de los resultados en euskera en la media autonómica.

«Los estudiantes con euskera como lengua familiar que se examinan en euskera (perfil socioeconómico más alto) bajaron 40 puntos en el mismo periodo»

Reivindicaciones centrales de ANPE

ANPE, como primera fuerza sindical del profesorado público a nivel estatal, ha reclamado recientemente al Gobierno medidas que, en su opinión, permitirían abordar problemas estructurales del sistema educativo y, por extensión, mejorar resultados como los de PISA. Sus principales demandas incluyen:

  • Estatuto Docente y carrera profesional: un marco regulatorio propio que reconozca la responsabilidad y cualificación del profesorado, regule condiciones de trabajo a nivel estatal y establezca una verdadera carrera profesional desde el acceso hasta la jubilación.
  • Reducción de ratios y jornada lectiva: disminuciones efectivas del número de alumnos por aula y de las horas lectivas del profesorado, con avances reales en todo el territorio para evitar brechas autonómicas injustificadas.
  • Recuperación salarial y jubilación anticipada: un plan de recuperación del poder adquisitivo perdido en las últimas décadas y la reinstauración de la jubilación anticipada voluntaria e incentivada para todo el colectivo.
  • Más recursos para inclusión: incremento de profesorado de apoyo, especialistas y orientadores, además de medios materiales suficientes para garantizar una atención individualizada en aulas cada vez más complejas.
  • Menos burocracia y más tiempo para el aula: reducción de la carga administrativa que resta tiempo a la preparación de clases, evaluación y atención al alumnado.
  • Inversión y marco estable: elevar la inversión educativa al menos al 5% del PIB (según LOMLOE), evitar cambios normativos con cada legislatura mediante un acuerdo de mínimos.

El fuerte descenso en comprensión lectora se interpreta como síntoma de un sistema bajo tensión, donde el profesorado carece de tiempo, recursos y estabilidad suficientes para atender la diversidad y garantizar aprendizajes básicos.

La brecha lingüística observada en PISA subraya la necesidad de políticas de apoyo específicas, más especialistas y orientación, tal como reclama ANPE para garantizar inclusión y equidad real.

La inestabilidad normativa y las diferencias territoriales en condiciones laborales dificultan estrategias de mejora continuadas; de ahí la insistencia del sindicato en un Estatuto Docente y un pacto educativo que blinden líneas de trabajo a medio y largo plazo.

«ANPE, como primera fuerza sindical del profesorado público a nivel estatal, ha reclamado recientemente al Gobierno medidas que, en su opinión, permitirían abordar problemas estructurales del sistema educativo»

Lectura para el debate educativo en Euskadi

Los datos PISA invitan a un análisis riguroso que evite simplificaciones y, al mismo tiempo, a actuar sobre factores sobre los que existe amplio consenso técnico: ratios, tiempo del profesorado para el aula, apoyo a la diversidad y estabilidad de las plantillas. Las reivindicaciones de ANPE apuntan en esa dirección y ofrecen un marco de posibles palancas de mejora que, si se implementaran de forma coordinada entre administraciones, podrían contribuir a frenar y revertir la tendencia negativa observada en las últimas ediciones de PISA

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