No parece muy sensato intentar modificar sistemas de trabajo y organización a mitad del curso. Las medidas propuestas exigen formación, planificación y coordinación previas.
El envío a los centros educativos de las “nuevas instrucciones de atención a la diversidad” durante la segunda quincena de enero, sorprendió y alarmó al profesorado implicado y a los claustros en general. La aplicación de las medidas dispuestas en el documento implica un profundo cambio en los métodos y en la organización del modelo inclusivo en cada centro. ANPE Cantabria mantuvo una reunión con el Director General de Calidad y Equidad Educativa y Ordenación Académica con el objetivo de abordar las implicaciones derivadas de las nuevas instrucciones relativas al profesorado de Pedagogía Terapéutica (PT) y Audición y Lenguaje (AL).
Durante el encuentro, ANPE trasladó a la Administración un documento en el que se han recogido las aportaciones de los profesionales afectados, solicitando en todo momento que antes de aplicar medidas de este calado se cuente con las personas que deben desarrollarlas y no publicarlas de manera unilateral. Sabemos que las mentalidades no se cambian por decreto y los métodos y sistemas de trabajo tampoco. Un cambio tan profundo puede plasmarse en papel, pero presenta muchas dificultadas para ponerlo en práctica sin unas instrucciones claras, sin normativa al efecto y sin ofrecer la formación adecuada a todos los docentes al tiempo que se les dota de los recursos precisos.
Durante la reunión ANPE Cantabria manifestó que la publicación de estas instrucciones en el mes de enero dificulta una correcta implantación, al tratarse de modificaciones profundas que no pueden aplicarse de un día para otro. Consideramos necesario que su implementación se posponga al inicio del próximo curso escolar, en septiembre, con el fin de permitir a los centros organizarse adecuadamente y al profesorado recibir la formación necesaria en docencia compartida, sistema de trabajo que viene desarrollándose en numerosos centros de la región, pero que exige de una preparación y coordinación importantes si no se quiere dejar en mera formulación literaria.
Mantenemos que cualquier cambio de esta magnitud debe ir acompañado de un marco de referencia amplio, con un nuevo decreto que plasme y oriente lo que se pretende que se lleve a cabo por los docentes y los centros educativos. Imponer los cambios de esta forma, sin proporcionar previamente la formación específica para todo el profesorado y los recursos personales necesarios, para garantizar que el alumnado reciba la atención educativa que merece es condenar al fracaso la iniciativa, que debidamente implantada puede alcanzar resultados muy positivos.


