Inicio_ANPE 631 Septiembre-Octubre 2026La FP, otro espacio para poner en valor la profesión docente

La FP, otro espacio para poner en valor la profesión docente

Este cambio debe ser una oportunidad para mejorar la cualificación de los futuros profesionales, pero no puede construirse a costa de la sobrecarga del profesorado ni del deterioro de sus condiciones laborales. Desde los talleres, aulas y laboratorios, los docentes asumimos cada día nuevas responsabilidades sin los recursos adecuados. ANPE plantea cinco reivindicaciones irrenunciables.

El nuevo modelo de FP refuerza la presencia del alumnado en el entorno laboral, una colaboración que valoramos y consideramos enriquecedora. Sin embargo, esta alianza no debe difuminar la responsabilidad de cada parte: el tutor de empresa aporta una valoración sobre el desempeño práctico, pero la evaluación y calificación de los resultados de aprendizaje deben corresponder en exclusiva al profesorado. Desde ANPE exigimos que los docentes mantengan el control pedagógico del proceso evaluador de los resultados de aprendizaje.

Hablar de calidad en la FP exige hablar de las condiciones en las que se imparte. En la mayoría de las familias profesionales, la enseñanza práctica requiere el manejo de maquinaria, equipos informáticos e instalaciones que exigen supervisión continua y atención individualizada. Unas ratios elevadas en talleres y laboratorios no solo dificultan el aprendizaje, sino que comprometen la seguridad. Reducir las ratios, garantizar los desdobles necesarios y actualizar los equipamientos de los centros no son privilegios: son condiciones básicas para impartir una formación segura y de calidad.

El despliegue de la FP Dual ha disparado la carga administrativa sobre los docentes. A la impartición de clases y la preparación académica se le suman ahora la prospección de empresas, la gestión de estancias, la elaboración de documentación y el seguimiento continuo. Todo este volumen de trabajo no puede seguir recayendo sobre el tiempo personal del profesorado. Exigimos a la Administración una simplificación burocrática real y el reconocimiento horario suficiente para la tutoría, coordinación y relación con el tejido empresarial.

La estancia en la empresa debe mantener, ante todo, su carácter estrictamente formativo. El objetivo de la FP Dual es que el estudiante adquiera competencias profesionales reales, nunca convertirse en una fuente de mano de obra de bajo coste ni en un sustituto de puestos de trabajo. Para garantizarlo, es imprescindible contar con planes formativos concretos, tutorías capacitadas en las empresas y mecanismos de control efectivos cuando se incumplan las condiciones. La calidad de la FP Dual no se mide por la cantidad de convenios firmados, sino por el rigor de lo que el alumnado realmente aprende. La transformación de la Formación Profesional no se logra únicamente con leyes, plataformas informáticas ni anuncios oficiales. Requiere reconocer el papel central del profesorado, respetar su autoridad pedagógica y dignificar sus condiciones de trabajo.

Resulta difícil hablar de transformación de la FP cuando se mantienen intactos buena parte de los referentes curriculares mientras se reduce el tiempo disponible para desarrollar las competencias técnicas. Si los resultados de aprendizaje y los criterios de evaluación siguen siendo los mismos, pero se restan horas a los módulos profesionales para destinarlas a nuevos módulos transversales, el riesgo es evidente: pretendemos enseñar lo mismo en menos tiempo. Una verdadera modernización de la FP debería revisar y actualizar los currículos de acuerdo con las necesidades actuales de cada sector profesional, evitando que la incorporación de nuevos contenidos se traduzca simplemente en una reducción del tiempo dedicado a las competencias técnicas. No se puede exigir al profesorado que alcance los mismos resultados con menos horas de formación específica. El crecimiento de la oferta privada no puede convertirse en una excusa para debilitar la red pública. Los centros públicos deben contar con los medios necesarios para responder al aumento de la demanda, actualizar sus equipamientos y competir en igualdad de condiciones en un ámbito en constante expansión. Una FP de calidad necesita una enseñanza pública fuerte y, sobre todo, necesita docentes con tiempo, recursos y autoridad para enseñar. Ese es, también en la Formación Profesional, el valor de la profesión docente.

Último número:

- Advertisment -