Cuando lo excepcional deja de serlo.
El 23 de septiembre se publicó una Resolución que establece el funcionamiento de cuatro aulas de primera acogida, evaluación e inmersión lingüística para alumnos de entre 12 y 16 años, recién incorporados al sistema educativo español y con desconocimiento del idioma o con desfase curricular grave.
Este alumnado proviene de la continua entrada irregular de menores inmigrantes, a veces masiva, sin que se sepa cuánto tiempo permanecerán en la ciudad.
Se intenta que la incorporación de un número elevado de menores con carencias lingüísticas y competenciales se haga en condiciones aceptables, pero hay fuertes tensiones en el sistema y se detraen recursos para la atención del alumnado ordinario. Lo excepcional se ha vuelto habitual.



