ANPE Cantabria viene reclamando mejoras retributivas a todos los gobiernos autonómicos, cualquiera que haya sido su signo político. Decir que ahora se reclama al PP, o que no lo hemos hecho durante los últimos 17 años, es faltar a la verdad. Durante este tiempo las prioridades han sido otras: reducción de ratios y de horas lectivas, mejora en atención a la diversidad, mejora del sistema de sustituciones…, sin contar las crisis económicas que supusieron una importante disminución de nuestros salarios y la pandemia en la que se tuvo que afrontar una situación tan extraordinaria como exigente para poder atender al alumnado.
Tras 18 meses de negociaciones y conflicto, debido a los ataques lanzados desde la Consejería contra el profesorado cántabro, parecía haberse llegado a un acuerdo el pasado mes de septiembre, pero la inclusión de una cláusula, denominada por el propio consejero como “Cláusula Silva” introdujo también un agravio comparativo con los métodos empleados por la misma administración para negociar con otros colectivos como Sanidad y Justicia, a los que apoyamos en sus reivindicaciones.
Los demás colectivos no tienen cláusula presupuestaria, mientras la “Silva” implica que otros partidos políticos les aprueben los presupuestos generales de Cantabria durante los años 2026, 2027, 2028 y 2029. Esto supone un alto riesgo de incumplimiento del posible acuerdo si no se consigue el apoyo del resto del Parlamento.
A los demás colectivos se les reconoce el esfuerzo que han desarrollado y desarrollan en el desempeño de sus trabajos. Al colectivo docente se le reprocha públicamente el elevado coste para la ciudadanía cántabra de un posible incremento salarial que “llegaría a poner en riesgo el actual funcionamiento del sistema educativo”, además de lanzar sospechas, mediante “plumas agradecidas”, sobre la capacidad de trabajo y dedicación del profesorado, lo que supone un ataque incluso a la mayoría de los asesores, inspectores y cargos de la propia Consejería.
Una de las últimas campañas parece dedicada a destacar que las movilizaciones, nunca antes vistas en nuestra región (más de nueve mil manifestantes bajo una intensa lluvia, altos porcentajes de participación en las jornadas de huelga, encierros en los centros docentes, concentraciones en numerosas localidades cántabras…) tienen un objetivo exclusivamente económico, cuando siempre hemos dicho que las movilizaciones eran y son por la bajada de ratios, la disminución de jornada lectiva, la sustitución inmediata de las bajas laborales y la disminución de la burocracia en los centros. Parece que “lo fake” da réditos en algunos casos, pero nosotros no aceptamos lo que, con más claridad, siempre hemos denominado Mentira.


