ANPE 622 Mayo-Junio 2024

jueves, junio 13, 2024

Felices fiestas

Cada legislatura nueva, y así llevamos décadas,  comienza como todas acaban, sin Estatuto ni carrera profesional docente, pero, eso sí, cual gag de José Mota, con la promesa de  “vale, pero hoy no, mañana”.

Fiesta y algarabía para alumnado y familias sería que por fin, todas las fuerzas políticas alcanzasen un pacto de Estado para con la Educación, consensuada, pero también haciendo partícipe de la misma, tanto a instituciones, agentes sociales y representantes del profesorado así como familias, que diera estabilidad y serenidad a nuestro sistema educativo. No solo me refiero a una Legislación básica para todo el Estado, mínimos de ratios, horas, remuneraciones del profesorado, licencias y permisos, regulación de listas de espera, y un largo etcétera.

Aun consciente de la delegación de competencias y el actual estado de las autonomías e incluso de la situación política actual, ANPE siempre ha puesto en valor la vertebración de nuestro sistema educativo y, por lógica, la de las condiciones sociolaborales de un gremio, el nuestro, con carácter de cuerpo estatal, cuerpo que cada vez está para menos jotas y más para romerías, pero a Lourdes y en peregrinación. 

“Fiesta y algarabía para alumnado y familias sería que por fin, todas las fuerzas políticas alcanzasen un pacto de Estado para con la Educación”.

Tal y como hemos podido comprobar en la pasada investidura del actual presidente del Gobierno, tal misión se nos antoja al menos complicada. La discriminación positiva que se deduce de los pactos alcanzados para con alguna comunidad autónoma, aunque tenga la definición de positiva, no deja de ser discriminación con el resto y no es que ponga en tela de juicio las decisiones políticas alcanzadas, `pero desde luego sí que la misma debe llevar pareja una financiación que iguale las condiciones de los territorios y no que las distancie o siga distanciando, tanto a alumnado, como a centros y desde luego a profesorado. Es obligación moral del Estado liderar la homogeneización de nuestro sistema educativo en todo el territorio, aunque la gestión sea autonómica. Tanto sanidad como educación merecen el esfuerzo, y, si me apuran, casi más educación, porque es la escuela pública la que garantiza el desarrollo potencial máximo de cada individuo independientemente de su lugar de nacimiento, y, para eso, todos y todas debemos partir de los mismos puntos de salida.

A la vista de los resultados, es evidente que algo estamos haciendo mal cuando por comunidades existen hasta seis y siete puntos de diferencia en cuanto a fracaso y abandono escolar o adquisición de competencias básicas,  eso sin contar que ya partimos de resultados máximos muy por debajo de muchos países de nuestro entorno. Por poner un ejemplo, en muchos de ellos la presencia de dos profesionales en el aula o unas ratios significativamente menores han dado y están dando muy buenos resultado. Ni qué decir que la dignificación social y salarial del profesorado, desde su incorporación a su jubilación, también ha tenido mucho que ver.

En definitiva, desearles compañeros y compañeras unas felices fiestas donde la paz y los buenos deseos afloren nuestros corazones, haciendo la invitación extensible a nuestra clase política, que, desde luego, falta les hace, pero a todos y a todas, tanto veganos como carnívoros y frugivoristas. Mientras esperamos, por muy improbable que parezca, que los buenos deseos se instauren en el congreso de los diputados, y llene de paz y armonía la vida de los ciudadanos de a pie, vayan rellenando su carta a los Reyes Magos: Querido Gaspar, por eso de la Ley D´Hondt, para este año quiero que se me revise el sueldo acorde al IPC, menos burocracia, quince alumnos por aula, menos horas lectivas, acondicionamiento de las aulas, etcétera, etcétera, etcétera. 


Saturnino Acosta García
Presidente de ANPE Cáceres

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